domingo, 29 de marzo de 2015

sentimientos encontrados










Para aquellos que son felices con su presente. 

Por los que viven esperanzados e ilusionados pensando en su futuro. 

Por, y para los que se sienten nerviosos ante su próxima entrevista de trabajo. 

Por, y para, a los que, y a pesar de todo. Salen  adelante como pueden.

Para los pletóricos en alegrías y de carácter fuerte y aguerrido. 

Por los convencidos, o aquellos otros escépticos, que aspiran constantemente al premio de los más dubitativos. 

Por las personas que saben valorar los sentimientos humanos, y apuestan por otorgar su confianza a a aquellos que la requieren.

Por los preocupados, y los despreocupados; por los pesimistas, por los optimistas, por los que se pasan el día quejándose de todo cuanto les rodea. 

Por los realistas dentro de cada una de sus supuestas realidades. 

Por los soñadores solitarios, que creen en sus fantasías a pesar de todo. 

Por los ilusionistas y los ilusionados, que saben transmitirnos con su arte y su sonrisa, cada una de sus grandes emociones.

Por aquellos de carácter reservado; por los extrovertidos, los introvertidos, los tímidos, los pícaros; y por los desvergonzados que irrumpen en tantas vidas ajenas sin ser llamados a una fiesta, que acaba siendo de todos. 

Para aquellos que suelen ser descuidados a la hora de mimar su aspecto, porque gustan ser fieles consigo mismos.

Para los elegantes y presumidos, que huelen constantemente día y noche, a esos caros aromas y esencias seleccionadas, que suelen bañar su piel.

Para esos enamorados que se sienten felices, y por aquellos otros engañados o desenamorados, que aún siguen creyendo en otras nuevas oportunidades. 

Por esos seres dulces y bondadosos. Por los toscos; los amables; los indiferentes; los sencillos; los raros; los divertidos; y los plastas por naturaleza. 

Por, y para aquellos altruistas implicados en diversas causas, y con todo el mundo por igual. 

Por los solidarios; los ruines; los comprensivos; los traviesos; los capaces; los déspotas; los difíciles de entender; y los fáciles de llevar y convencer. 

Por, y para los religiosos; los agnósticos; para esos crédulos e incrédulos, por el solo hecho de creer o no creer, dentro de las convicciones instaladas en cada uno de sus pensamientos. 

Por, y para  todos aquellos que sientan y practiquen, el respeto debido e incondicional, hacia un mundo que es de todos. 

Por la gente que aprecia y disfruta de su existencia como el mejor de los regalos.

Por los que miran a los ojos de las personas cara a cara, sin distinguir colores ni razas, sintiendo y amando cada gesto de la naturaleza humana, haciendo que nuestra vida en común día tras día, se convierta en ese mundo mejor que todos deseamos.   



Finalmente... 

Por, y para todos aquellos que poseen ese don tan preciado, de llegar a empatizar con el dolor y las necesidades de los demás. Llegando a comprender, y sabiendo ofrecer su solidaridad. 
Intentando ayudar tantas veces como puedan, en la medida y proporción que le permitan cada una de sus posibilidades. 



Seáis quien seáis, y estéis donde quiera que estéis.



 Gracias por existir. 







Thanks, 
Grazzie, 
Merci, 
Danke, 
Obrigado, 
Eskerrik, 
Evgaristó, 
Spaisíva, 
Arigato, 
Shokrá, 
dziekuje, 
Tänan, 
Hvala, 
Multumesc, 
Dêkuji, 
Tak, 
Shukuriyyaa
Barka, 
Blagodarya, 
Kiitos, 
Fafetai, 
Syaabaas, 
Murakoze, 
todà, 
Xié Xie, 
Bedankt, 
Faleminderit, 
Tack
Doh je, 
Ka pai, 
Fa’afetai, 
Takk,
 Dakujem, 
Blagodaram, 
Dannaba, Dziakuju, 
Dyuspagrasunki, 
Hvala
Sag olun, 
Maraba, 
Moltes gràcies, 
Maketai, 
Da blu, 
Néá’eshe, 
Kulo maluhlap,
 Ashoge, 
As Marahaba,
Mahalo, 
Kili so,
 Rahmet, 
Shterakravetsun, 
Tinotenda, 
Tsin’aen, 
Matu suksama, 
Puno hvala, 
Matóndo, 
Gmadlob, 
Ngiyabonga, 
Ha’evete,
 Dyakooyu, 
Imela, 
Webale,
 Alla magah, 
Khawp jai, 
Dua Netjer en ek, 
Trugarez,
 Emitekati,
 Go raibh maith agaibh, 
Dekoju, 
Ntyox teru’, 
Paldies, 
Ngeyabonga
Gyalailaa,
 Khrap, 
Mwebare,
 Kaigai,,,













                                     
                             
                     







sábado, 21 de marzo de 2015

El mundo, un alambre gigante donde la suerte y el equilibrio, van cada uno por su lado


Nuestro destino.

Ese algo tan incierto e inesperado que casi siempre acaba por sorprendernos.





En nuestro día a día, tenemos la suerte de conocer a muchas personas diferentes, 
y disfrutar de las buenas experiencias que nos aportan.

Una nueva puerta se abre al mundo, y alguien aparece en tu vida como un regalo inesperado.
Cada cual con su forma de ver la vida, y su manera de vivir. 

Sus inquietudes; sus opiniones; las sensaciones que cada uno siente... Todo ello, bajo la agradable complicidad de una singular conversación. 






Las razones y el entendimiento dan paso a las valoraciones.
La intención de las palabras adquieren distintos significados. 
Todos nos adentramos en un laberinto de salida imprecisa, procurando expresar o descifrar sin perdernos en el intento, la exactitud más cercana del pretendido mensaje, por miedo a llegar a equivocarnos; temiendo reconocer en el otro aquello a lo que solemos llamar.

 Una inquietante mirada de incomprensión. 



El mundo es algo parecido a un alambre infinito extendido en el aire con pancartas de entrada y salida, lleno de gentes que van y vienen intentando mantener el equilibrio mientras intentan encontrar la meta de sus sueños, procurando mantenerse sin caer a ninguno de sus lados.

Cada cual marca su rumbo, y mide el control de sus pasos lo mejor que puede.

Pero lamentablemente, no todos gozan de la habilidad, la suerte, o de los medios necesarios.
Para alcanzar, al final de sus vidas, la felicidad deseada. 








Al final.

Todo consiste en sentir que hiciste todo lo posible, y de la mejor forma que pudiste.

Para que aquell@s que hoy empiezan a vivir.



Tengan el camino, más limpio y despejado.