sábado, 23 de diciembre de 2017

Delante del espejo





Seguramente eres de esas personas que disfrutan sintiendo que tienen el control de su entorno. De aquellas que nunca dan nada por perdido, por difícil que sea la situación. Perteneces a ese grupo "raro" que se preocupa por las injusticias diarias y no teme expresar sus emociones, sin importar las miradas. Demuestras una amistad sincera, ofreces y arrancas sonrisas a quienes quieres sin esperar nada a cambio. Estás presente cuando alguien necesita ayuda y sabes desaparecer para no ser una carga.

Conoces el valor de la confianza y te esfuerzas por no defraudar a quienes creen en ti. Sabes que respetar a los demás es la clave para ser respetado. Tal vez seas esa persona dispuesta a solidarizarse y a ayudar a levantar el mundo en sus momentos más bajos.

Eres de los que, cuando las respuestas no llegan y las esperanzas parecen haber desaparecido, enfrentan la verdad con la cabeza en alto. Sabes, sin lugar a dudas, que las ilusiones perdidas siempre regresan, que las emociones fuertes nunca se acaban, y que la vida, con sus deseos concedidos, vuelve para tocar a tu puerta con entusiasmo.

Sabes que el inicio de un nuevo año trae consigo grandes cosas, experiencias desconocidas por vivir, nuevas metas por alcanzar, innumerables anécdotas y momentos singulares por compartir. Pero sobre todo, sabes y crees intensamente que nunca se ha ido del todo la hora de sentirte importante. Y es justo frente al espejo, donde ves reflejada en tu mirada la seguridad, la razón y la fuerza que dan sentido a cada latido de tu corazón.


jueves, 28 de septiembre de 2017

Siempre es cosa de dos






Las relaciones de pareja son como el viento racheado: su intensidad varía, soplando débil o intensamente según la pureza del aire y del espíritu del otro.

Conocer a alguien y enamorarse es una evolución natural en la vida, a la que todos estamos invitados. Es el momento de la complicidad más tierna, de las miradas recíprocas y las sonrisas nerviosas. Es el tiempo de la conquista deseada, de los halagos, de la seducción dulce y del impulso de una atracción a primera vista.

Cada lugar y momento se convierten en testigos de esta nueva aventura, de un sentimiento que crece y de la inseguridad que nos hace vulnerables pero decididos. Cada gesto y palabra del otro son analizados en busca de aceptación y comprensión, tratando de descifrar intenciones y sentimientos.

Con el tiempo, tras intercambiar promesas sinceras, a veces esos dos corazones, que creían estar unidos para siempre, se enfrentan a preguntas difíciles con respuestas dolorosas. Ocultos en la distancia de sus espacios individuales, envueltos en sueños y regalos, descubren que el espacio común que llamaron "amor verdadero" no siempre se mantiene intacto.

domingo, 9 de abril de 2017

Y de pronto...

El silencio de sus reconocidas voces cada nuevo día.  La carencia de esas tiernas miradas que solían cruzar contigo a menudo.  La ausencia de ruido en un dormitorio vacío.  La inexistente espera ante la puerta del baño, sin necesidad de coger turno para la ducha.  La ausencia de unos cepillos de dientes con diferentes colores, que siempre acompañaban al tuyo.  La desocupación y el vacío de unas sillas, donde solían sentarse junto a ti, la repentina amplitud de un sofá tantas veces disputado, y que al final siempre acabábamos compartiendo en familia.  La desaparición del sonido de unos pies descalzos caminando con pisada firme de uno a otro lado en dirección a la cocina, para abrir y cerrar la puerta de la nevera saciando su joven apetito, con cierta desesperación. 
De pronto.
Esos ruidos de llave al otro lado de la puerta que ya no se oyen anunciando sus llegadas, esos "¡hola, ya estoy en casa!", que tanto se echan de menos.  Esos besos y ese "hasta luego" en cada salida del hogar al encuentro con sus planes, esos comentarios de rutina por pequeños que fueran en cada regreso, las sonrisas regaladas en los días felices, o sus gestos serios cuando tocaba afrontar y vivir alguna que otra preocupación. 
Aún hoy, nos parece estar oyendo sus murmullos al otro lado de la puerta de vez en cuando, en esas tantas noches en las que el uno al otro, decidían confiarse como buenos hermanos.  Algún que otro secreto en la intimidad de su habitación.