viernes, 23 de mayo de 2014
distorsionadas palabras y verdaderas intenciones
La intención de las palabras no siempre describen el mensaje que pretendemos transmitir. El entendimiento de lo que creemos escuchar, a menudo interpreta unas razones subjetivas, influidas por nuestros propios pensamientos.
Realmente, todo es un espejismo de las transformaciones que experimentan sus sentidos, cada vez pretendemos expresar nuestros criterios, arriesgándonos a ser incomprendidos por los demás.
Las formulas mágicas que nos hacen ser explícitos al cien por cien en cada uno de nuestros razonamientos, nunca hechizan por igual a todos nuestros interlocutores, en esos encuentros de vida, donde la conversación familiar y en amistad, o esos círculos acostumbrados de ciertos momentos con diálogos protocolarios que los envuelven, intentan explicar nuestras ideas y valores preferenciales, según cada uno de nuestros pasos.
Sin lugar a dudas; todos gozamos de tan "bendita preocupación", a la hora de hacer llegar a nuestros semejantes, "que nunca iguales", el porqué de esos tantos y variados puntos de vista que nos inquietan.
Siempre con la esperanza de encontrar aquellos caminos más poblados en pequeñas sonrisas y sencillos placeres cotidianos.
Que nos permitan caminar el mayor tiempo posible bajo ese influjo tan necesario.
Al que tod@s llamamos...
FELICIDAD.
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