lunes, 25 de julio de 2016

Lo importante de sentirnos preparados






Nos despertamos creyendo saber que pasa.
Salimos a la calle, convencidos que tenemos el control sobre las cosas que estamos dispuestos a vivir.
Medimos nuestros pasos como si de una perfecta coreografía se tratara.
Intentamos ajustar nuestros gestos al compás de la música que suena a nuestro alrededor.
Se nos exige ser respetuosos, y por ello nos esforzamos en ser la mejor versión de nosotros mismos.
Se nos pide educación, y luchamos contra cada impulso equivocado para no defraudarnos a nosotros mismos, y aún menos, sentirnos decepcionados, por el hecho de haber llegado a fallar a los demás.
Cada día transcurre como muy lentamente en ese motor incesante que forman nuestros pensamientos.
Nos debatimos constantemente entre lo bueno y lo malo, el amor y el odio, la modestia y el orgullo, el placer y el dolor, la felicidad y el sufrimiento, el poder y la razón.
Todos sabemos lo mucho que cuesta en realidad, mirar a los ojos de la gente. 
Cuando todavía no nos sentimos preparados.

lunes, 11 de julio de 2016

"Obrigado chaval". Todo un ejemplo a seguir


Ayer, un niño portugués que supo ver el desconsuelo tras la derrota en aquél desconocido, y el aficionado francés que supo reconocérselo, empezaron a escribir su hoja en blanco particular, con un sentido y significativo abrazo. 
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Apenas un par de días antes, estaba a punto de publicar este post.

Ellos no han hecho más, que confirmar humanamente aquello que yo quería expresar. 

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                                                 "una hoja en blanco"


Pon una hoja en blanco ante mi, y escribiré momentos de vida en común para intentar conocerte.
Dime que palabras manejas, e intentaré esforzarme en comprender como eres, sin ponerte a prueba.
Muéstrame tu forma de caminar, y puede que llegue a conocer las intenciones de tus pasos, sin pretender juzgar tus metas.
Enséñame tu sonrisa, y tal vez alcance a ver la sinceridad de tus bondades.
Alza tus brazos lo más alto que puedas, sin que tus pies de puntillas rompan el encanto del juego limpio cuando intentes llegar alto, y aplaudiré tu honestidad hasta que me duelan las manos.
Dibuja con tu mirada las ilusiones que aguardas, y acaso coincidan con los millones de anhelos que habitan en los ojos de otras gentes.

Ya ves, amigo mio, aunque aún no tengamos el placer de conocernos. 
En el fondo, tú y yo, no somos tan diferentes como pensábamos.

Lo más triste, que impide que nos conozcamos realmente, y salvo que ambos olvidemos donde estamos, de donde venimos, y dejemos a un lado, quienes somos.

Es que... 
Por la sola existencia en un mundo tan estereotipado como el nuestro, en el que no deberían importar nuestras distintas lenguas, ni existir tan grandes barreras que nos separan. 
Estamos programados para medir constantemente nuestras fuerzas, comparar nuestras enormes o diminutas inteligencias, y obligados por un decreto absurdo que esta extraña vida nos impone. 
A recelar de nuestras apariencias tristemente, mantener viva la llama de las desconfianzas, y salir a la calle predispuestos, a competir unos con otros sin cesar.



                                                                     M E R C I !

sábado, 9 de julio de 2016

El miedo es libre, pero inquieta

A veces me pregunto.
¿A quien le importa la verdad, dentro de cada una de nuestras realidades?

Cada día cuando me levanto, observo gentes a mi lado con unas ganas terribles de encontrar soluciones a esta descarada situación de inmoralidad política que nos rodea. 
Pero no es menos cierto. 
Que también noto una presencia conformista e interesada por parte de algunos, que no hacen más que ruido fingiendo estar dolidos en su desconsuelo, para luego simplemente, fotografiarse al lado de las personas equivocadas, en tal de tener bien regado su jardín, a cambio de sus silencios leales.

A menudo, froto mis ojos intentando ver la realidad que me rodea, y a duras penas veo a listos con chaqueta y corbata, convenciendo a otras gentes con falsas promesas, diciéndoles que deben mirar para otro lado, en nombre de sus muchos temores, y otras  fiestas de guardar.

Alguien dijo una vez: "Unos fijan un precio, que todos acabamos pagando al final". 

Pues bien. 
Creo que ya tengo claro quienes son los consentidos, y quienes los consentidores, de esta impopular tarifa tan descompensada.
Ahora solo resta saber, cuan larga y duradera será la intervención, dependiendo del estado del paciente, y el grado de anestesia administrada. 

Mientras tanto. 
Los "señores del castillo" seguirán acomodados bajo el protagonismo adecuado que gran parte del pueblo les otorga, a través de su calculada, y triste indiferencia.

 Pues ya se sabe que...
Cuando las voluntades se compran con golosinas robadas, los cerebros se embriagan con brindis de grandes pasiones, y los corazones se venden a precio de saldo por la simple fuerza del despecho.
Siempre hay pocas esperanzas para creer en soluciones, en pro de la depuración de un vergonzoso "puesto de mando", inmerso en constantes desmanes sin miramientos.
 Que tantos y tantas comparan e igualan con otros desproporcionadamente, según su parecer.  
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Cuantos años más tendrán que pasar, y cuantas concesiones desmedidas deberían acabar de inmediato.
Para que ellos y ellas comprendan que sus verdaderas valías les serán reconocidas, sin tener que sentir su resignación constantemente, soportar la depreciación de sus valores, y verse obligados a sufrir en cómodos plazos, el penoso juego de la maldita e indeseada temporalidad, y un paro aplastante que les envuelve y contamina el aire de sus esperanzas lentamente. 
Sin llegar a imaginarse un futuro, viéndose volando lejos de aquí.