miércoles, 4 de mayo de 2016

tres palabras




                                               

 VERBORREA Y SOLEDAD


Verborrea: enfermedad psicológica no diagnosticada. Es cuando una persona piensa en alto, y decide que nosotros estamos interesados en saber cuales son sus pensamientos.

Cuantas veces no habremos sido espectadores casuales en una de estas pintorescas situaciones, sin saber como reaccionar, ni qué decir.

             
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 CITAS OCASIONALES.

Un día, mientras esperaba mi tren en la estación. Un anciano les dijo a una joven pareja que estaban sentados a mi lado: sabéis?...

"La belleza física es un estado transitorio que se cura con el tiempo".

Al oír sus palabras, y coincidiendo fugazmente con su mirada. Pude ver, que junto a su tierna sonrisa, y una piel arrugada por el paso de los años, brillaba cristalina la luz de la experiencia en sus ojos.

Ni que decir tiene, que la extrañeza en el rostro de aquellos dos jóvenes, ante una frase tan corta y significativa como aquella. Puede que fuera el fiel reflejo. De algo que aún les costaba demasiado entender.

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BENEVOLENCIA PARA EMPEZAR.


Benevolencia:  tal vez. Uno de los ejemplos educacionales más aconsejables a seguir.

Si la familia es una cuna de valores, por qué habríamos de mecerla de un modo inadecuado.

El hecho de no hablar mal de los demás bajo el techo de nuestro hogar, y mucho menos pretender juzgarlos, siempre suele ser uno de los principios más adecuados, para intentar inculcar dichos valores.

Lo importante es llegar a conocernos a nosotros mismos, y saber reconocernos como tal.

De nada sirve mantener una postura errónea.
Si tenemos claro que la verdadera madurez consiste en reconocer nuestros propios errores, y saber asumirlos con entereza, aunque sea delante de un hijo, habremos dado un paso muy importante de cara a su futuro comportamiento.

Nuestros hijos tienen que saber que además de padres, somos seres humanos que aunque nos haya tocado educar,  también solemos equivocarnos como ellos.

De no hacerlo así, ellos crecerían con el equivocado ejemplo de lo aprendido, teniendo ciertos problemas de futuro a la hora de asumir sus propios errores, y padeciendo de algo a lo que solemos llamar, falta de madurez, ante esos momentos de vida donde tendrán que asumir la responsabilidad de sus acciones.






lunes, 21 de marzo de 2016

ese maldito segundo




Te estremece ver cómo los planes de una vida, pueden quedar en silencio en apenas un segundo para siempre.
Que de la alegría más dulce e inmensa vivida, y del amor sentido o recién estrenado de un momento, puedes pasar del todo a la nada sin tiempo a despedirte, y que nadie pueda culparte por esos últimos mensajes de móvil, que ya quedarán sin responder.

Sientes la impotencia de la tragedia como algo que trunca la suerte de aquellos que parten antes de tiempo con sus proyectos de vida incumplidos, e incluso te engañas a ti mismo, durmiendo con la esperanza que nada de lo vivido, pueda volverse a repetir.

Todas las muertes son lloradas y sentidas cuando nos pertenecen de forma natural.
Otras por contra, que nos golpean con fuerza, son maldecidas y repudiadas por su innaturalidad, unidos por el dolor que nos provoca cierta sinrazón humana, sumida cada vez más en idealismos desmedidos, fanatismos incontrolados, o bien por aquellos errores humanos que siempre se pudieron evitar, inmersos en esa lucha de querer arañar tiempo al tiempo, vencidos por el cansancio y la locura, producto cada vez más, de una serie de intereses descontrolados.

Todos los finales de una vida son siempre difíciles de aceptar y de entender.

Pero cuando estas perdidas son tan crueles por inesperadas, y sin ánimo de entrar en el horrible juego de sus interpretaciones y valores.

Los hechos puntuales de lo ocurrido, las terribles secuencias vividas, y las repentinas ilusiones cortadas en cada una de esas jóvenes vidas que arrastra con ella, nos hace sentir si cabe aún más "tocados", exigiendo a gritos una explicación necesaria, y a la vez inútil. Que lamentablemente ya no servirá para devolver la vida, a aquellas o aquellos que la perdieron.

Toda mi solidaridad en estos momentos, y mi abrazo más sentido, para esas familias cuyas hijas vieron sus futuros truncados, esta pasada madrugada en el asfalto de esa AP7, en un viaje de vuelta a a su "casa universitaria". Y en el que el maldito destino una vez más, no quiso respetar los muchos deseos que aún les quedaban por cumplir.  D.E.P






lunes, 22 de febrero de 2016

puedes, y quieres




Empieza por quitarte los complejos que te hacen medir tus pasos a cada momento. 
Reduce el grado de desconfianza que no te permite mostrarte al mundo con tu otra realidad.
No escondas tus verdaderos valores durante tanto tiempo adormecidos, y salta al vacío con la seguridad de aquellos que saben que pueden volar hasta conseguirlo.

Recuerda, que la duda y la baja estima, nunca son buenas compañeras de viaje cuando de alcanzar el éxito en la vida se refiere. 
No ese tipo de éxito que te haga ser famoso si ello no está entre tus planes . Pero sí aquel éxito que te haga no llegar a conocer el fracaso, al no haber tenido la fuerza suficiente para haberlo intentado, por esa maldita falta de confianza que te maniataba, dejando escapar cada una de tus posibilidades sin cesar.


sábado, 30 de enero de 2016

sensaciones




Las sensaciones, son como destellos de luces fugaces que se evaporan en nuestro pensamiento.
Suelen hacer su particular apuesta un segundo antes de cada paso en nuestra vida. 
Y aunque a veces aciertan. 
No siempre acaban ganando por nuestro bien.



domingo, 24 de enero de 2016

todos subimos o bajamos dependiendo del momento



Lo que más nos duele, no es el hecho de llegar o no a conseguirlo, sino la desconfianza de aquellos que no nos creen capaces mientras lo intentamos.







La vida es como una escalera automática que nunca se detiene. Nos lleva hacia arriba o hacia abajo, y en una sola dirección.

sábado, 19 de diciembre de 2015

erase una vez



Un país. Dónde las economías sumergidas, los sucios negocios, y las corrupciones a la carta, campaban a sus anchas por clandestinos despachos, al más puro estilo "napolitano".

Un país, obligado a soportar durante demasiado tiempo, un determinado tipo de leyes, bajo el invisible control de fantasmagóricas mayorías absolutas, con la indignación creciente de gran parte de sus gentes, obligados a soportarlo impotentes, ante la inacción proteccionista de algunas de sus honorables señorías. Por los tantos delitos perdonados.

Un país. En el que, sus ejemplares mandatarios de turno. Acostumbraban a protegerse de los tormentosos y fríos inviernos que provocaban a su pueblo, con el debido ardor guerrero, y envueltos fielmente en su bandera.

Un país. Cansado y aburrido por tantas y repetidas opacas transparencias.
Un país, cubierto por negras cortinas de humo que los pregoneros afines siempre inventaban.
Un país, sumido en dolorosas desconfianzas, debido a medidas sentencias, y afinadas penas para privilegiados.

Un país. Dónde la educación y la enseñanza protagonizaban su particular carrera de relevos cada pocos años. Sin darse cuenta que bajo esa interminable lucha de egos, a menudo más patente por uno de sus lados. Siempre aguardaba expectante la responsable y requerida solución, de una ley para la estabilidad de un aprendizaje. Deseado y merecido, por, y para tod@s.

Un país. Al que, y llegado cierto tiempo. Algunos de sus habitantes, y en determinados pueblos. Sintieron la necesidad de reivindicar y defender sus lenguas e identidades personales por doquier. Incluso, se cuenta. Que hasta el punto de verse enzarzados en discusiones de tasca, o en determinadas riñas familiares, e incomprensibles odios entre iguales. Cada vez que cruzaban palabras con posturas encontradas... De pertenencias e inamovibles justicias pactadas; cuestionaban la deseada, respetada, y compartida convivencia todos juntos; o reafirmaban con ímpetu y firmeza, sus claros y decididos regionalismos; sin que ni los unos ni los otros. Se dice.
Aún no se hayan llegado a entender.



Claro que...
Los cuentos. Al igual que las historias en la vida de cada país.

Siempre son susceptibles a muchos cambios según la voluntad de su pueblo.

Y... ¿Quien sabe, cómo otras actuales y futuras generaciones, querrán o vendrán a contarnos sus nuevas y conseguidas experiencias, con el paso de los años?







Erase una vez...



miércoles, 28 de octubre de 2015

consejos y trucos para una vida






















Desde que nacemos, vamos heredando muchos gestos y costumbres de nuestros padres.
La educación que recibimos se convierte en algo así, como una especie de doctrina personal, e intransferible a seguir. 

Siempre intentando enseñarnos esos trucos de vida con los que salir airosos, en esas situaciones difíciles que se nos puedan dar en el tiempo.  


Cada uno de nosotros, llegamos con la mente limpia y despejada a este mundo. Pero pronto; y con el ir y venir de nuestra convivencia familiar. Adquirimos esa etiqueta educacional, que para bien o para mal. 
Siempre llevaremos colgada de nuestra espalda.

Al principio de nuestras vidas, nuestra capacidad de entendimiento, no nos permite saber qué es lo mejor que nos conviene, a lo largo de nuestra infancia. 
Sólo nos limitamos a seguir sus consejos, o bien a acatar sus ordenes; permaneciendo expectantes mientras crecemos, y esperar a ver que pasa.

Y aunque a veces, con nuestros llantos; nuestras caras largas; y nuestros silencios; pretendemos revelarnos llevándoles  la contraria. 
La obediencia a nuestros padres en el mejor o peor de los casos, de cada historia, o en cada casa.
Es la norma más aconsejable. 
O tristemente. 
La imposición más tajante, e irremediablemente a seguir.
En pos de un interés común.



Ni que decir tiene; y dependiendo de las costumbres familiares que nos toquen en suerte. 
La educación que recibimos cada uno de nosotros durante esos años de adolescencia.
Acabará condicionando gran parte de nuestra actitud en la vida. A la vez que determinará nuestra conducta al enfrentarnos a ella. 
Qué, junto a nuestro cada vez más parecido físico a ellos con el paso de los años.
Nos hace. 
Y nos hará recordarlos para siempre.