miércoles, 10 de agosto de 2016
Siempre llueve sobre mojado
Hay vidas con riquezas tan intensas, que apenas tienen tiempo de humanizar sus pensamientos.
Otras, de extrema pobreza con huecos tan sumamente vacíos, enormemente difíciles de llenar.
Momentos de un injusto presente donde hasta la luz del sol, parece que ya no brilla con la misma intensidad para todos.
Mares, que a la vez que presumen de grandes cruceros de lujo, lloran en su tristeza, por saturadas pateras de olvido y muerte.
Olas convertidas en testigos involuntarios de miles de vidas truncadas manchadas con gritos de desesperación, que rompen en solitarios acantilados arrastrando con ellas sus miedos, o diluyéndose sin dejar rastro alguno de sus desgracias, en cómodas playas de fina arena.
Un mundo, de lugares iluminados y gentes afortunadas con derecho a imaginar su futuro.
Y otro, compuesto por trozos de mapa ignorados apenas reconocidos según el interés político de turno, reclamando una humanidad que solo unos pocos practican con valor desinteresadamente con sus acciones, y otros, de buen corazón, expresan a distancia solidarizándose y colaborando como buenamente pueden.
Una humanidad. A la que ciertos lideres y "democracias" de lujo, presumen cuidar entre discordias de pantalla y "fuegos cruzados", mientras juegan a inventar nuevos y serios problemas, de los que poder salvarnos en un futuro inmediato.
lunes, 25 de julio de 2016
Lo importante de sentirnos preparados
Nos despertamos creyendo saber que pasa.
Salimos a la calle, convencidos que tenemos el control sobre las cosas que estamos dispuestos a vivir.
Medimos nuestros pasos como si de una perfecta coreografía se tratara.
Intentamos ajustar nuestros gestos al compás de la música que suena a nuestro alrededor.
Se nos exige ser respetuosos, y por ello nos esforzamos en ser la mejor versión de nosotros mismos.
Se nos pide educación, y luchamos contra cada impulso equivocado para no defraudarnos a nosotros mismos, y aún menos, sentirnos decepcionados, por el hecho de haber llegado a fallar a los demás.
Cada día transcurre como muy lentamente en ese motor incesante que forman nuestros pensamientos.
Nos debatimos constantemente entre lo bueno y lo malo, el amor y el odio, la modestia y el orgullo, el placer y el dolor, la felicidad y el sufrimiento, el poder y la razón.
Todos sabemos lo mucho que cuesta en realidad, mirar a los ojos de la gente.
Cuando todavía no nos sentimos preparados.
lunes, 11 de julio de 2016
"Obrigado chaval". Todo un ejemplo a seguir
Ayer, un niño portugués que supo ver el desconsuelo tras la derrota en aquél desconocido, y el aficionado francés que supo reconocérselo, empezaron a escribir su hoja en blanco particular, con un sentido y significativo abrazo.
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Apenas un par de días antes, estaba a punto de publicar este post.
Ellos no han hecho más, que confirmar humanamente aquello que yo quería expresar.
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"una hoja en blanco"
Pon una hoja en blanco ante mi, y escribiré momentos de vida en común para intentar conocerte.
Dime que palabras manejas, e intentaré esforzarme en comprender como eres, sin ponerte a prueba.
Muéstrame tu forma de caminar, y puede que llegue a conocer las intenciones de tus pasos, sin pretender juzgar tus metas.
Enséñame tu sonrisa, y tal vez alcance a ver la sinceridad de tus bondades.
Alza tus brazos lo más alto que puedas, sin que tus pies de puntillas rompan el encanto del juego limpio cuando intentes llegar alto, y aplaudiré tu honestidad hasta que me duelan las manos.
Dibuja con tu mirada las ilusiones que aguardas, y acaso coincidan con los millones de anhelos que habitan en los ojos de otras gentes.
Ya ves, amigo mio, aunque aún no tengamos el placer de conocernos.
En el fondo, tú y yo, no somos tan diferentes como pensábamos.
Lo más triste, que impide que nos conozcamos realmente, y salvo que ambos olvidemos donde estamos, de donde venimos, y dejemos a un lado, quienes somos.
Es que...
Por la sola existencia en un mundo tan estereotipado como el nuestro, en el que no deberían importar nuestras distintas lenguas, ni existir tan grandes barreras que nos separan.
Estamos programados para medir constantemente nuestras fuerzas, comparar nuestras enormes o diminutas inteligencias, y obligados por un decreto absurdo que esta extraña vida nos impone.
A recelar de nuestras apariencias tristemente, mantener viva la llama de las desconfianzas, y salir a la calle predispuestos, a competir unos con otros sin cesar.
sábado, 9 de julio de 2016
El miedo es libre, pero inquieta
A veces me pregunto.
¿A quien le importa la verdad, dentro de cada una de nuestras realidades?
Cada día cuando me levanto, observo gentes a mi lado con unas ganas terribles de encontrar soluciones a esta descarada situación de inmoralidad política que nos rodea.
Pero no es menos cierto.
Que también noto una presencia conformista e interesada por parte de algunos, que no hacen más que ruido fingiendo estar dolidos en su desconsuelo, para luego simplemente, fotografiarse al lado de las personas equivocadas, en tal de tener bien regado su jardín, a cambio de sus silencios leales.
A menudo, froto mis ojos intentando ver la realidad que me rodea, y a duras penas veo a listos con chaqueta y corbata, convenciendo a otras gentes con falsas promesas, diciéndoles que deben mirar para otro lado, en nombre de sus muchos temores, y otras fiestas de guardar.
Alguien dijo una vez: "Unos fijan un precio, que todos acabamos pagando al final".
Pues bien.
Creo que ya tengo claro quienes son los consentidos, y quienes los consentidores, de esta impopular tarifa tan descompensada.
Ahora solo resta saber, cuan larga y duradera será la intervención, dependiendo del estado del paciente, y el grado de anestesia administrada.
Mientras tanto.
Los "señores del castillo" seguirán acomodados bajo el protagonismo adecuado que gran parte del pueblo les otorga, a través de su calculada, y triste indiferencia.
Pues ya se sabe que...
Cuando las voluntades se compran con golosinas robadas, los cerebros se embriagan con brindis de grandes pasiones, y los corazones se venden a precio de saldo por la simple fuerza del despecho.
Siempre hay pocas esperanzas para creer en soluciones, en pro de la depuración de un vergonzoso "puesto de mando", inmerso en constantes desmanes sin miramientos.
Que tantos y tantas comparan e igualan con otros desproporcionadamente, según su parecer.
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Cuantos años más tendrán que pasar, y cuantas concesiones desmedidas deberían acabar de inmediato.
Para que ellos y ellas comprendan que sus verdaderas valías les serán reconocidas, sin tener que sentir su resignación constantemente, soportar la depreciación de sus valores, y verse obligados a sufrir en cómodos plazos, el penoso juego de la maldita e indeseada temporalidad, y un paro aplastante que les envuelve y contamina el aire de sus esperanzas lentamente.
Sin llegar a imaginarse un futuro, viéndose volando lejos de aquí.
A veces me pregunto.
¿A quien le importa la verdad, dentro de cada una de nuestras realidades?
¿A quien le importa la verdad, dentro de cada una de nuestras realidades?
Cada día cuando me levanto, observo gentes a mi lado con unas ganas terribles de encontrar soluciones a esta descarada situación de inmoralidad política que nos rodea.
Pero no es menos cierto.
Que también noto una presencia conformista e interesada por parte de algunos, que no hacen más que ruido fingiendo estar dolidos en su desconsuelo, para luego simplemente, fotografiarse al lado de las personas equivocadas, en tal de tener bien regado su jardín, a cambio de sus silencios leales.
A menudo, froto mis ojos intentando ver la realidad que me rodea, y a duras penas veo a listos con chaqueta y corbata, convenciendo a otras gentes con falsas promesas, diciéndoles que deben mirar para otro lado, en nombre de sus muchos temores, y otras fiestas de guardar.
Alguien dijo una vez: "Unos fijan un precio, que todos acabamos pagando al final".
Pues bien.
Creo que ya tengo claro quienes son los consentidos, y quienes los consentidores, de esta impopular tarifa tan descompensada.
Ahora solo resta saber, cuan larga y duradera será la intervención, dependiendo del estado del paciente, y el grado de anestesia administrada.
Mientras tanto.
Pues bien.
Creo que ya tengo claro quienes son los consentidos, y quienes los consentidores, de esta impopular tarifa tan descompensada.
Ahora solo resta saber, cuan larga y duradera será la intervención, dependiendo del estado del paciente, y el grado de anestesia administrada.
Mientras tanto.
Los "señores del castillo" seguirán acomodados bajo el protagonismo adecuado que gran parte del pueblo les otorga, a través de su calculada, y triste indiferencia.
Pues ya se sabe que...
Cuando las voluntades se compran con golosinas robadas, los cerebros se embriagan con brindis de grandes pasiones, y los corazones se venden a precio de saldo por la simple fuerza del despecho.
Siempre hay pocas esperanzas para creer en soluciones, en pro de la depuración de un vergonzoso "puesto de mando", inmerso en constantes desmanes sin miramientos.
Que tantos y tantas comparan e igualan con otros desproporcionadamente, según su parecer.
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Cuantos años más tendrán que pasar, y cuantas concesiones desmedidas deberían acabar de inmediato.
Para que ellos y ellas comprendan que sus verdaderas valías les serán reconocidas, sin tener que sentir su resignación constantemente, soportar la depreciación de sus valores, y verse obligados a sufrir en cómodos plazos, el penoso juego de la maldita e indeseada temporalidad, y un paro aplastante que les envuelve y contamina el aire de sus esperanzas lentamente.
Sin llegar a imaginarse un futuro, viéndose volando lejos de aquí.
Pues ya se sabe que...
Cuando las voluntades se compran con golosinas robadas, los cerebros se embriagan con brindis de grandes pasiones, y los corazones se venden a precio de saldo por la simple fuerza del despecho.
Siempre hay pocas esperanzas para creer en soluciones, en pro de la depuración de un vergonzoso "puesto de mando", inmerso en constantes desmanes sin miramientos.
Que tantos y tantas comparan e igualan con otros desproporcionadamente, según su parecer.
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Cuantos años más tendrán que pasar, y cuantas concesiones desmedidas deberían acabar de inmediato.
Para que ellos y ellas comprendan que sus verdaderas valías les serán reconocidas, sin tener que sentir su resignación constantemente, soportar la depreciación de sus valores, y verse obligados a sufrir en cómodos plazos, el penoso juego de la maldita e indeseada temporalidad, y un paro aplastante que les envuelve y contamina el aire de sus esperanzas lentamente.
Sin llegar a imaginarse un futuro, viéndose volando lejos de aquí.
lunes, 27 de junio de 2016
La política y la vida
Cada momento tiene su punto de incertidumbre.
El instante es ese algo vivido que se evapora en el tiempo y nunca vuelve.
Incluso podría ser bautizado como nuestra oportunidad mejor aprovechada, o la simple ocasión perdida, que ya no se volverá a repetir.
Cada cual se siente orgulloso de si mismo y presume de ser como es, al valorar aquello que siente, y todo lo que tiene, a su sencilla manera.
Algunos hasta lo exageran tanto, que cada nuevo día de sus vidas, parece ser el último en el que poder exhibir su placer .
Mientras tanto. Y teniendo en cuenta que los pensamientos de miles de personas han venido para quedarse.
Mas nos vale tomarnos la vida con paciencia. Y seguir creyendo en la fantasía del cuento de cuando en cuando, disfrutando de este descolorido y desnatado, pero en el fondo deseado y caluroso verano, por si luego resulta que empieza a llover con tanta fuerza, que alguno, hasta se llega a arrepentir.
Resumiendo...
Las playas continuarán pobladas por gente corriente que seguirán disfrutando de su ventaja al pasar inadvertidos, finas y exhibidas curvas compitiendo en equilibrio, entre constantes posturas sobre la arena, y músculos de acero reteniendo el aire en sus pulmones, asegurándose de lucir hasta el punto de impresionar, con sus aplastantes dotes, capaces de retar al mismo sol.
Conclusión:
La política y la vida. En el fondo se parecen.
jueves, 23 de junio de 2016
Hablando de probabilidades
Ella no entiende de tamaños craneales. pero a menudo nos pone a prueba.
Intenta medir nuestras fuerzas, jugando a las preguntas para juzgar sus respuestas, dejando que el silencio nos salve a veces de nuestra ignorancia.
Las palabras que decimos, junto a la acción en la vida de nuestros pensamientos, siempre acaban siendo el mayor de los privilegios, dependiendo de nuestras muchas o pocas salidas.
O bien.
De nuestras enormes o pequeñas posibilidades.
miércoles, 4 de mayo de 2016
tres palabras

VERBORREA Y SOLEDAD
Cuantas veces no habremos sido espectadores casuales en una de estas pintorescas situaciones, sin saber como reaccionar, ni qué decir.
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CITAS OCASIONALES.
Un día, mientras esperaba mi tren en la estación. Un anciano les dijo a una joven pareja que estaban sentados a mi lado: sabéis?...
"La belleza física es un estado transitorio que se cura con el tiempo".
Al oír sus palabras, y coincidiendo fugazmente con su mirada. Pude ver, que junto a su tierna sonrisa, y una piel arrugada por el paso de los años, brillaba cristalina la luz de la experiencia en sus ojos.
Ni que decir tiene, que la extrañeza en el rostro de aquellos dos jóvenes, ante una frase tan corta y significativa como aquella. Puede que fuera el fiel reflejo. De algo que aún les costaba demasiado entender.
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BENEVOLENCIA PARA EMPEZAR.
Benevolencia: tal vez. Uno de los ejemplos educacionales más aconsejables a seguir.
Si la familia es una cuna de valores, por qué habríamos de mecerla de un modo inadecuado.
El hecho de no hablar mal de los demás bajo el techo de nuestro hogar, y mucho menos pretender juzgarlos, siempre suele ser uno de los principios más adecuados, para intentar inculcar dichos valores.
Lo importante es llegar a conocernos a nosotros mismos, y saber reconocernos como tal.
De nada sirve mantener una postura errónea.
Si tenemos claro que la verdadera madurez consiste en reconocer nuestros propios errores, y saber asumirlos con entereza, aunque sea delante de un hijo, habremos dado un paso muy importante de cara a su futuro comportamiento.
Nuestros hijos tienen que saber que además de padres, somos seres humanos que aunque nos haya tocado educar, también solemos equivocarnos como ellos.
De no hacerlo así, ellos crecerían con el equivocado ejemplo de lo aprendido, teniendo ciertos problemas de futuro a la hora de asumir sus propios errores, y padeciendo de algo a lo que solemos llamar, falta de madurez, ante esos momentos de vida donde tendrán que asumir la responsabilidad de sus acciones.
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